Εἴ τι καλὸν μανθάνουσιν οἱ νεανίαι ἐν τῇ ψυχῇ αὐτὸ φυλάττουσιν.



lunes, 9 de febrero de 2026

EL HÉROE HOMÉRICO

 El héroe homérico en La Ilíada El héroe homérico que aparece en La Ilíada no es únicamente un guerrero excepcional, sino la encarnación de un sistema de valores propio de una sociedad aristocrática y guerrera. A través de figuras como Aquiles y Héctor, Homero construye un modelo humano dominado por la búsqueda de excelencia, el honor y la gloria, pero también por pasiones intensas y conflictos internos que lo hacen profundamente trágico. El héroe pertenece siempre a la nobleza y representa la areté(ἀρετή), es decir, la excelencia tanto física como moral. No se trata solo de fuerza bruta, sino de destacar por encima de los demás en todos los ámbitos: en el combate, en el consejo y en la palabra. Aquiles es el ejemplo más claro: ningún guerrero puede igualarlo en el campo de batalla, y su sola presencia inclina el destino de la guerra. Esta superioridad justifica su posición privilegiada dentro del ejército aqueo y explica la gravedad del ultraje que siente cuando Agamenón le arrebata a Briseida, su géras(γέρας), la porción de botín que materializa su honor. El honor (τιμή) es un valor esencial para el héroe homérico y está estrechamente ligado al reconocimiento público. Perderlo supone una humillación insoportable, incluso más grave que la muerte. Por ello, Aquiles prefiere retirarse del combate antes que aceptar una deshonra, aun sabiendo que su ausencia traerá desgracias a los suyos. Frente a él, Héctor representa otra faceta del heroísmo: aunque es consciente de que morirá a manos de Aquiles, no huye, pues hacerlo significaría deshonrarse ante su ciudad y su familia. En ambos casos, el héroe actúa movido por un código moral que exige mantenerse fiel a su reputación.El objetivo último del héroe es alcanzar el kléos (κλέος), la gloria imperecedera que garantiza la memoria eterna. Aquiles conoce su destino: puede elegir una vida larga y oscura o una muerte temprana acompañada de fama inmortal. Su decisión de volver al combate tras la muerte de Patroclo confirma que la gloria pesa más que la propia vida. De este modo, el héroe acepta la muerte como precio necesario para trascender el tiempo.Las relaciones personales también definen al héroe homérico. La amistad entre Aquiles y Patroclo revela un vínculo profundo de lealtad y afecto, cuya ruptura desencadena la furia más devastadora del poema. El amor conyugal aparece en Héctor y Andrómaca, escena que humaniza al guerrero y subraya el sacrificio que implica su deber. El héroe homérico, sin embargo, no domina sus pasiones. La cólera de Aquiles es el motor de la Ilíada: una emoción desmedida que provoca destrucción y sufrimiento. Esta falta de control contrasta con su grandeza y refuerza el carácter arcaico de una moral donde el exceso emocional no es censurado, sino asumido como parte de la condición heroica.Por último, los dioses intervienen constantemente en la vida del héroe, protegiéndolo o perjudicándolo según sus intereses. Aquiles cuenta con la ayuda de Tetis y de Hefesto, mientras que Héctor es abandonado por los dioses en el momento decisivo, recordando que incluso el héroe más noble está sometido al destino. Así, el héroe homérico en La Ilíada se presenta como una figura grandiosa y contradictoria: fuerte y vulnerable, gloriosa y trágica, reflejo de una sociedad que exaltaba la excelencia y aceptaba la muerte como camino hacia la inmortalidad del recuerdo.

CANDELA

No hay comentarios: